martes, 11 de agosto de 2009

Cap. 2

Su gato, Bartolito, llegó a su lado y, haciéndose un ovillo al lado de Brig, ronroneó. Era lo más preciado que ella tenía en este mundo. Se lo regalo su amiga del alma antes de morir hacía 2 años. Serena. Ya no tenía a quien contarle sus confidencias, NADA en este cruel mundo la pudo sustituir. John y Mery, sus famosisimos padres, no le consentian hacer nada sin su previo aviso ni permiso, ya que podía dañar la imagen impoluta de su familia

Cogió su ordenador portatil y encendió el messenger. Correo basura, más basura, insultos, amenazas, tonterías... Algo llamó su atención en el asunto ponía: alice, lee esto hoy dia... .
No podía ser cierto estaba enviado en aquel mismo instante y sabían su verdadero nombre. Abrir, pulso con su dedo tembloroso.

Querida Alice:
Serena no está incomoda contigo, ahora puedes hablar con ella, solo tienes qe comprar:
un tablero de ouija
un vaso
lo que te envie durante estos días

El día de tu cumpleaños podrás hablar con ella

E
ra curioso que el mismo día de su cumpleaños hubiese muerto Serena.. y fuera el mismo día que... ¡Oh no!..., el baile anual de sus padres, estaba obligada a ir, no podía fingir que estaba enferma, era muy mala actriz.
Otro correo...

lunes, 3 de agosto de 2009

Cap. 1

Casi nadie sabía su verdadero nombre, todos la llamaban por un ridículo mote, Brigitte. Había nacido en una de las familias más famosas y adineradas de Londres. Sus 3 hermanas, todas mayores qe ella eran muy presumidas y, segun lo qe pensaba Brig, más guapas qe ella. No era asi. Brigitte siempre había sido objeto de burla a causa de su gran belleza e inteligencia. Tenía muy pocoa amigos.Deseaba cambiara su vida, cada deseo que ella pedia todas las noches y todos los dias sobre lo anteriormente citado, es una estrella en nuestro firmamento.
Acabó el curso, como de costumbre un 10, ¡Qué novedad!. Causaba envidia ver lo distraída que era y lo igual que le daba todo y que si estudiar sacara esas notazas. Llegó a su casa, le dio las notas a la sirvienta, ésta la felicitó. Brig, sin dar las gracias subió a su habitación y se echó a llorar. Ya no podía más, estaba harta de su vida y sabía que nada podía cambiar.